Gracias a una organización francesa, Emilie Sarmento, de 19 años y originaria de la región de Lyon, ha vivido una experiencia excepcional: un programa de intercambio de un año en México, en el corazón del estado de Chiapas. Entre la adaptación cultural, la inmersión escolar y la vida en una familia de acogida, su día a día ha cambiado radicalmente.
A destacar
- Emilie participó en un programa de intercambio de un año en México, lejos de su entorno en Lyon.
- Vivió con tres familias de acogida diferentes, todas ellas muy amables y acostumbradas a recibir a estudiantes extranjeros.
- Su inmersión escolar se llevó a cabo en el Tecnológico de Monterrey, una de las mejores instituciones del país.
- A pesar de los temores relacionados con la seguridad, no tuvo ningún problema durante sus desplazamientos.
- Su experiencia desmontó muchos clichés sobre México (peligro, drogas, sombreros…).
- Descubrió un país rico en diversidad cultural, paisajes variados y calidez humana.
Una aventura que comienza a 9000 km de Lyon
Emilie Sarmento, de 19 años, deja en agosto de 2020 su vida cerca de Lyon para trasladarse a Tuxtla Gutiérrez, la capital de Chiapas, situada a casi 9 000 kilómetros de su domicilio. A su llegada, descubre un calor sofocante, un tráfico anárquico y una presencia masiva de taxis.
Alejarse 9 000 km a los 19 años no es solo «viajar»: es cambiar de vida durante un año, y eso forja el carácter como nada más.
ArnaudJoly
A pesar de sus años de español en la preparatoria, Emilie teme la barrera del idioma. Afortunadamente, sus padres anfitriones dominan el inglés, ya que ellos mismos participaron en un intercambio estudiantil en Estados Unidos.
Viaje a México con una familia de acogida
Durante su año, Emilie se aloja en tres familias anfitrionas diferentes. Desde enero, vive con su segunda familia, a la que describe como «un verdadero segundo hogar». Allí convive con tres hermanos anfitriones de 9, 15 y 16 años.
Su papá anfitrión gestiona una granja ganadera situada a cuatro horas en coche de Tuxtla. Solo vuelve a casa unos días cada dos semanas. Su mamá anfitriona, por su parte, dirige un dormitorio para estudiantes procedentes de otras regiones de Chiapas.
Las familias de acogida mexicanas tienen esa forma única de adoptarte como si siempre hubieras estado allí.
ArnaudJoly
Nueva escuela: del Liceo de Lyon al Tecnológico de Monterrey
Emilie deja su instituto de Lyon para incorporarse al prestigioso Tecnológico de Monterrey durante un año. El semestre comienza el 10 de agosto y su ritmo cambia radicalmente: «En lugar de estar en clase a las 8:30, tengo que estar allí a las 7:00», explica.
Su primer día está marcado por una mezcla de extrañeza y entusiasmo. El campus verde y la cálida bienvenida de los estudiantes facilitan su integración.
Los campus mexicanos son una mezcla de rigor y buen humor: allí se aprende, pero también se vive.
ArnaudJoly
Desmontar los clichés sobre México
Antes de su partida, varios amigos le advirtieron: «México es peligroso». Sin embargo, Emilie afirma con seguridad que nunca ha tenido ningún problema, ni en Tuxtla, ni en México, ni en Guadalajara.
Recuerda que la organización francesa nunca envía a estudiantes a zonas de riesgo. También insiste en un punto: «El peligro existe en todas partes, hay que buscarlo para encontrarlo».
Añade que el cliché de «drogas y cárteles» no se corresponde en absoluto con la vida cotidiana del país. Y que no, no todos los mexicanos llevan sombreros: solo los mariachis y los charros los llevan realmente.
México no es una película de Hollywood: es un país donde la normalidad es la amabilidad y la sencillez.
ArnaudJoly
Un viaje de descubrimiento
Emilie también descubre que los mexicanos no beben tequila constantemente: solo lo consumen en las fiestas familiares, al igual que otras bebidas.
Los meses que pasó en México cambiaron profundamente su visión de este país que eligió casi instintivamente. Antes de partir, no tenía un argumento claro: «El país me atraía». Hoy puede citar mil.
Describe un país «de gran diversidad cultural y paisajística», que va «desde los desiertos hasta los bosques vírgenes», habitado por «gente de una cordialidad increíble».
México es ese país que te toma por sorpresa: vienes por un año y te vas dejando allí una parte de ti.
ArnaudJoly
Cuadro resumen: la experiencia de Emilie en México
| Aspecto | Descripción |
|---|---|
| Duración de la estancia | 1 año (programa de intercambio) |
| Ciudad de residencia | Tuxtla Gutiérrez, Chiapas |
| Familias anfitrionas | 3 familias durante el año |
| Institución educativa | Tecnológico de Monterrey |
| Idiomas que se hablan | Español (mejora rápida), inglés con las familias |
Preguntas frecuentes: intercambios estudiantiles en México
¿Son seguros los programas de intercambio en México?
Sí, las organizaciones serias nunca envían a los estudiantes a zonas consideradas de riesgo. Las grandes ciudades y los destinos estudiantiles suelen ser seguros si se respetan las normas básicas.
¿Es necesario hablar español para realizar un intercambio en México?
No, pero tener algunos conocimientos básicos facilita la integración. Muchas familias de acogida o estudiantes locales también hablan inglés.
¿Cuánto tiempo dura un intercambio estudiantil en México?
La mayoría duran entre 6 meses y 1 año, según el programa. El de Emilie duró un año completo.
¿Es difícil el sistema educativo mexicano?
Centros como el Tecnológico de Monterrey son exigentes, pero los estudiantes extranjeros suelen recibir un buen acompañamiento en su integración.
¿Cómo son las familias de acogida en México?
Suelen ser acogedoras, están acostumbradas a recibir a jóvenes de todo el mundo y se preocupan mucho por su bienestar.
Una experiencia que cambia la vida
El año que Emilie pasó en México transformó su visión del mundo, de sí misma y de este país rico en colores, diversidad y humanidad.
Un intercambio estudiantil es una apuesta: uno se va con un equipaje y regresa con una historia.
ArnaudJoly